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martes, 11 de junio de 2013

Susurros entre hojas secas suenan en el silencio...


Susurros entre hojas secas suenan en el silencio, 
sigiloso se viste de sonrisas y de risas en mis sueños,
se escuchan al unísono todas sus voces.

Si no te fijas no puedes distinguir su silueta,
sus límites invisibles se escapan ante los secuestradores,
ingenuos seres estériles, ávidos de su sutileza y suavidad.

Serpentea y sigue soplando por todos los costados,
siempre sereno,  no siempre constante,
hasta que se cansa de tanto siseo y afina su tosco silbido.

Quién es, cuáles son sus tormentos, me pregunto, de dónde viene, a dónde va,
se difumina el temple y crecen los monstruos con su incertidumbre,
entonces se calla, enmudece para siempre y se va  con sus miedos dejando sólo luz y paz.

lunes, 18 de marzo de 2013

Como al alba posa el rocío...

Hace mucho que no escribo así que, para romper un poco el hielo, dejo aquí una décima.

Como al alba posa el rocío,
delicada, aguda y fresca,
es cada nota oída nunca, 
meciendo inmenso el vacío,
observo, está lleno el río,
las nostalgias aletean,
el presente anhelan, sueñan,
se diluyen en la niebla,
fría amargura la puebla,
yo huyo, ellas aún sisean...




martes, 30 de octubre de 2012

Un soneto

Estaba antes viendo las últimas noticias de las páginas que sigo en Facebook y vi que los últimos estados que había compartido la Biblioteca Central de Cantabria eran varios sonetos de Miguel Hernández. Me parecieron tan bonitas que rápidamente me animé a escribir yo otro soneto. Quizá no llegue a la altura de los de Hernández pero creo que al final he conseguido una buena historia y una buena estructura.

Nunca le he puesto nombre a las pocas poesías que he escrito pero esta vez, a ver si me sirve de precedente, le daré un título.

Sueño

A mi lado camina silencioso,
silencio que sus ojos iluminan,
luces que en deseo y ansia culminan,
cúspide donde habita el tiempo ocioso.

Me paro, le pregunto, está nervioso,
tiemblo, los sentimientos me fulminan,
deciden los sueños que no terminan,
mi mano acerco hacia el cielo precioso.

Qué alegría, qué paz, qué placentero
pasear tus cabellos por mis dedos,
flotar, olvidar el espacio nuestro.

Dejo atrás lo eterno y el hecho mero
de ello me hace volver a tus enredos,
excusas que domina todo maestro.

viernes, 5 de octubre de 2012

Música como fuente de inspiración

Los sonidos de los instrumentos, muchas veces situados en un segundo plano, de las canciones son fundamentales en el éxito de las mismas. ¿Quién no ha identificado varias veces una canción escuchando sólo unos pocos segundos de música? Qué sería de las baladas sin piano, del rock sin guitarras, de las canciones tradicionales sin sus panderetas y gaitas... 

Asociamos todas esas creaciones a recuerdos, estados de ánimo y momentos de nuestros días porque nos identificamos con ellas, nos dejamos atravesar por sus notas. Los artistas construyen historias, en forma de letras que riman, arrastrados por las composiciones instrumentales que surgen en sus días de ensayo. Así siempre logran que todo conviva en armonía, no hay película que disienta de su banda sonora.

A partir de una de esas innumerables melodías he creado una nueva décima. Con ella recreo una de las escenas que siempre me vienen a la cabeza cuando escucho ritmos de tambores.

Suena el ritmo acompasado,
que varios tambores cuentan,
bailes que el alma alimentan,
de luz todo es decorado,
un joven enamorado,
sonríe alzando los brazos, 
dibuja con ellos trazos,
fugaces rayos de un faro,
la euforia crece a su amparo,
y estrechan todos sus lazos.


domingo, 29 de abril de 2012

Un poco de poesía: Décima


Hace tiempo que he decidido meterme a escribir también un poco de poesía. Al decir verdad esta decisión la tomé después de sentirme un poco derrotada al no haber conseguido, en un concurso de microrrelatos reciente, ni siquiera el puesto de finalista. Modestia a parte, pero de verdad creí, y cada vez que lo leo lo sigo creyendo, que era un texto no sólo válido sino también digno de un premio.

Ya sé que para gustos están los colores y que lo que uno valora como bueno y con calidad, o cierta calidad vaya, para otros puede que no pase de ser uno más. Un texto más, un concursante más, otra persona más que quiso probar suerte... Pero qué le voy a hacer, para mi aquel microrrelato, surgido como siempre de la nada y en el momento más inesperado, es especial. ¿Que por qué? Pues por algo que ya he dicho antes: porque a pesar del tiempo, cuando lo vuelvo a leer, me siguen calando cada una de sus palabras. Y para mi esas son las grandes historias, lo brillante de todo esto. No es, ni mucho menos, el primer microrrelato que he escrito ni tan siquiera el primero que haya presentado a un concurso. Sin embargo con otros, al paso del tiempo, no me dicen lo que en su día, cuando los escribí,  pensé que decían. Por tanto en ellos reconozco que algo fallaba, o no que fallara sino que no eran en todo caso para presentar a un concurso, incluso veo cosas que mejorar en ellos...

Como decía, decidí probar a hacer mis pinitos con algo de poesía. Ni que decir tiene que tuve que volverme a documentar un poco sobre estilos, métricas y demás. He probado ya con décimas y algún soneto, aunque las décimas parezcan más sencillas puesto que son estrofas de 10 versos octosílabos con rima abbaaccddc consonante, me he dado cuenta de que cuesta lograr escribir versos de tan sólo ocho sílabas, quizá es que tengo que aprender a sintetizar. De todos modos, he logrado una décima bastante divertida, o eso creo, que comparto aquí:

Una décima es bonita,
aunque a la par complicada,
piensas y no escribes nada;
miras una florecita,
es blanca la margarita,
pétalos finos la adornan,
que al sol en princesa tornan,
y sin saber cómo y cuándo,
fue la décima tomando,
la forma y ritmo que entonan.