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martes, 5 de noviembre de 2013

¿Sabes qué? Hoy es un buen día para sonreír


Te despiertas por la mañana, sobresaltado por la chirriosa melodía del despertador del móvil. Sí, te gustaría poder comenzar cada día como esos tipos de los anuncios: con la luz del sol a mediodía llenando cada centímetro de tu habitación y desayunando tranquilamente junto a un zumo recién exprimido que ya estaba esperándote sobre la mesa cuando entras en la cocina. Pero nada, que hoy tampoco se han acordado de quitar el telón de la noche y el duende del desayuno se ha vuelto a olvidar de ti. Desayunas dos galletas y un café, por llamar a esa agua mal teñida de alguna manera. Lo de siempre.

Después miras el correo, porque sí, de vez en cuando disfrutas cometiendo locuras,estás hecho todo un soñador, y entonces ves que alguien te ha enviado esto: http://goo.gl/ocHkl8

Y oye, de repente ya no estás tan enfadado con el despertador ni te importa tanto que aún no estén puestas las calles ni le guardas rencor al duendecillo, al fin y al cabo ¡el pobre hombre tiene muchos desayunos que preparar cada día!. Así qué sonríes, porque al mal tiempo buena cara y a todo aquel que te trate de convencer de lo contrario...¡sonríele!

Como ya sabréis a estas alturas, estoy participando en un concurso de microrrelatos postales. Lo hago por los mismos motivos por los que me he presentado a todos los concursos de escritura en los que he participado: porque me entran las ganas locas, porque me compensa a nivel personal como pocas cosas han conseguido y sobretodo, sobretodo, sobretodo...porque me hace sentir bien. Esta vez, como se publican para todos los públicos las candidaturas y puesto que cuenta no sólo la votación de un jurado particular sino la del público general, comparto de nuevo desde aquí mi microrrelato.

Tanto si te ha gustado como si no, ¡te agradezco de veras el tiempo que has dedicado a leer estas líneas!.

lunes, 18 de marzo de 2013

Como al alba posa el rocío...

Hace mucho que no escribo así que, para romper un poco el hielo, dejo aquí una décima.

Como al alba posa el rocío,
delicada, aguda y fresca,
es cada nota oída nunca, 
meciendo inmenso el vacío,
observo, está lleno el río,
las nostalgias aletean,
el presente anhelan, sueñan,
se diluyen en la niebla,
fría amargura la puebla,
yo huyo, ellas aún sisean...




lunes, 7 de enero de 2013

El identikit

Estas últimas semanas me he descolgado un poco bastante de la lectura de los fascículos que estoy siguiendo. No lo he abandonado, evidentemente, tan sólo me he tomado un descanso, cosa que es recomendable hacer cuando queramos y durante todo el tiempo que necesitemos; eso no significa que tiremos la toalla, claro, siempre y cuando lo sigamos teniendo en mente.

Cuando de pequeña leía un libro había cosas que ni me planteaba y que, con el tiempo, he ido haciéndolo. Por ejemplo, la típica saga de libros de tinte policíaco en los que el protagonista principal siempre es el mismo - detective- cuya finalidad es resolver un caso de asesinato en el que, en cada libro de la colección, varía de escenario y personajes principales y secundarios.

En este tipo de historias, como en todas, no sólo seguimos con el detective y/o el resto de personajes los acontecimientos que van desvelando el misterio inicial sino que se entremezclan partes personales de los protagonistas. Esto, como lectores, nos engancha, nos acerca a los personajes y nos sitúa definitivamente como observador dentro de la historia. Pero ¿como escritor?, ¿cómo conseguimos que quien lea nuestra historia se sienta cerca de los personajes?

Para ello necesitaremos darle una identidad a nuestros personajes, en especial a nuestros protagonistas, y nos será de utilidad usar la herramienta llamada identikit. Este recurso está compuesto por datos que construiremos a través de una biografía del protagonista, una descripción de sus características psicológicas (deseos/temores), un nombre que sea adecuado, cómo son sus rasgos externos y particulares, por qué escenarios circula y cómo habla.

Una vez tengamos todos estos datos nos será más fácil desarrollar las acciones y reacciones de nuestros personajes, que serán así coherentes durante toda la historia y conseguiremos por tanto que el lector se implique y permanezca por la credibilidad que percibe.

¡Nadie dijo que fuera fácil escribir una buena historia!


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Somepeople y su Romantic Colors

La semana pasada estuve en la presentación del nuevo disco de Somepeople, que han llamado Romantic Colors. Había escuchado su disco una vez, antes de asistir al evento de presentación, por eso de haber oído algo de ellos antes de verlos en directo. El disco me gustó, pero el directo mucho más. Y como hacía tanto tiempo que no me calaba un directo como el que ofrecieron ellos, he escrito unas palabras rememorando  la canción que da nombre al disco.

Somepeople band


La noche se hace sobre el escenario. 
Enmudecen las voces, se agudizan los oídos.
Susurra las palabras, acunadas entre cuerdas sordas, que llegan en forma de nostalgia, melancolía, ilusorio pasado desencajado del presente.
Se abren los ojos, se agitan los corazones.
Enciende  las últimas cenizas. 
Las suyas. Las tuyas. Las mías. 
Fuego irrefrenable que brota desde las entrañas, cicatrices enrojecidas, se cuela el aire en las gargantas y sale transformado en compañía. 
Alivio suyo. Alivio tuyo. Alivio mio. 
Sonrisas...y enmudecen las voces, suspiros que apagan las débiles llamas y desaparecen entre aplausos. Entusiasmo y aplausos.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Diamantes en bruto

Creo que todo el mundo tiene un talento especial para algo. 

Las veces que he sacado este tema de conversación, el del diamante en bruto que somos cada uno de nosotros, pocas veces, por no decir ninguna, alguien está de acuerdo con mi afirmación. Soy de esas personas; llámense chifladas, ingenuas, románticas o "x", de las que se resignan a pensar que el ser humano no tiene más finalidad ni más propósito que la del ciclo de la vida: nacer, crecer, reproducirse y morir. 

La segunda acepción de la RAE, si buscamos la palabra "talento", es la de sinónimo de aptitud:  capacidad para el desempeño o ejercicio de una ocupación. Yo añadiría a esta definición " y que constituye para un individuo, de agrado a él, su seña de identidad" ¿o acaso cuando pensamos en una persona que conocemos, en mayor o menos profundidad, no somos capaces de recordar nada que le caracterice? Algunos amigos nos parecen extraordinariamente positivos, otros nos confortan con su empatía y cuando se rompe la aspiradora siempre recurrimos a nuestro tío "el manitas". 

El problema de no sentirnos diamantes puede ser, tal vez, que no somos capaces de ver que sí lo somos. A pesar de nuestra rutina frenética, ser capaz de encontrar tiempo para disfrutar con nosotros mismos es vital. En mi opinión, sólo así podemos desarrollar nuestro talento; porque todo talento es constructivo y para construir algo una de las cosas que hacen falta, además de las ganas, es el tiempo. 

Si somos conscientes de ello, si nos convertimos en nuestro admirador número uno, podremos pulir nuestro diamante; hacerlo crecer y darle alas, permitir que se reproduzca para que, tanto para nosotros como para los que están a nuestro alrededor, no sólo sepamos quiénes somos sino también lo mostremos y lo compartamos sin miedo.

De este modo, con nuestro último aliento, pienso yo, podremos dejar que se nuble nuestra vista para siempre: sabiendo que lo mejor no fue tener la oportunidad de conocernos, sino el valor de haberlo hecho y el valor que encontramos en ello.