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sábado, 20 de abril de 2013

El elemento: descubrir tu pasión lo cambia todo, de Sir Ken Robinson

Estaba echando un vistazo a los libros que me gustaría comprar, como todos los años por estas fechas, en motivo de la celebración del día del libro. He leído varias críticas que me gustan de un libro publicado en 2009 de Sir Ken Robinson, el título traducido es "El elemento: descubrir tu pasión lo cambia todo".

A raíz de esta búsqueda, me entró la curiosidad de saber cuál era realmente la propuesta de este hombre: fue muy fácil encontrar vídeos sobre sus charlas.

Charla de Sir Ken Robinson en TED, Febrero 2010

En mi opinión, a este hombre no le falta razón; apuesta por una reestructuración completa, de arriba a abajo, de los modelos de educación basados en la industrialización: que tratan a los niños como materia prima que hay que transformar, enterrando sus talentos y capacidades en vez de fomentarlos, para sacar finalmente de fábrica un producto moldeado y estándar, sin importar la repercusión, que a nivel personal, pueda ocasionar en la vida adulta de esos niños que no lograron salvaguardar sus talentos.

En otro de los vídeos, Ken describe los motivos por los que apuesta por un cambio en el sistema educativo de los países: desde el origen del sistema actual pasando por la evolución de la sociedad y el crecimiento con ella de los casos de niños hiperactivos y el tratamiento que se les aplica. Ken está convencido de que este hecho no es casual y cita como propuesta el sistema educativo KIPP, que se ha implantado en EEUU para comunidades con escasos recursos, en el que no sólo se persigue una educación académica de los alumnos, sino también de sus propias vidas, generando en ellos expectativas individuales que contribuyen a generar un colectivo que coopera y que celebra en conjunto los logros de cada uno.

¿Utopía? No. Pasión, trabajo y esfuerzo.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Practicando con un monólogo

Hace años leí Eclipse Total, de Stephen King. En el enlace al libro podéis ver el argumento de la historia así que no voy a repetirlo aquí. Siguiendo con la lectura de los fascículos que estoy cogiendo he visto los distintos tipos de voces orales y escritas que pueden utilizarse. Entre las orales encontramos los diálogos y los soliloquios, entre las escritas, los diarios y las memorias. 

El soliloquio es un diálogo del personaje que habla consigo mismo, sin nadie que pueda responderlo y, aunque Eclipse Total no sea un soliloquio sino un monólogo, como me gustó cómo estaba escrito el libro y por el parecido que le encuentro con los soliloquios, me he animado a hacer mi propio monólogo en voz de un personaje protagonista ante una típica escena de despedida. Algo muy breve para no excederme.


Te preguntarás por qué te he traído aquí ¿no? ¿tienes frío?, toma, ponte mi chaqueta. Sí que hace un poco de “risqui”, sí, brrrrrrr, ¡no! Quédate la chaqueta, te morirías de frío si estuvieses aquí escuchándome sólo con ese vestidito que te has puesto hoy. Vale, por dónde iba…¡ah, sí! Por qué estamos ahora aquí, bajo este cielo raso de primavera cubierto de estrellas. ¡Mira, esa es la osa mayor! ¿la ves? No, sé lo que estás pensando, no soy ningún entendido en astronomía pero de pequeño solía ir hasta la playa con mi abuelo, él sí que sabía...fue un gran tipo, en serio, te caería bien. 

Vaya, qué suerte… pongámonos debajo de la cornisa. Mejor, ¿no? Si no deja de llover diremos que ha sido una ¡agua-fiesta! Agua-fiesta, ¿lo pillas no? Vale sí, ha sido un chiste malo… ya sé que soy un poco “memo”, como tú dices. Ya, ya sé que es broma…Empiezo a aburrirte. No hace falta que lo niegues, terminaré rápido. 

Te estaba diciendo qué hacemos aquí congelándonos. No es fácil decirlo, creo que todavía no lo tengo asumido ni yo, ¿sabes? Estoy un poco nervioso. Y asustado. No disimulo muy bien moviéndome todo el rato de derecha a izquierda ¿eh? Intentaré recordar la próxima vez que debo estarme quieto. 

Cuando termine el curso me iré fuera, a Noruega. No te lo esperabas, ya lo sé. Ha sido todo tan de repente… eh, venga no estés triste. Ven, anda, que no. No pasa nada si “por un casual“ me ensuciaras la camisa de rimmel, no te preocupes. Esto es una despedida sí. Eh...pero que volveremos a vernos, no ves que Noruega está a...a… “ná” ¡aquí al lado! ¿Ves?, cuando te ríes estás más guapa. Cómo eres, ¿eh? Encima que te hago reír me dices que soy un payaso, ay… yo también te echaré de menos. 

¿Ya estás mejor? Así me gusta, esta es mi chica. Claro, te escribiré de vez en cuando. Yo también te deseo mucha suerte, bueno pues… ah, vale sí, la chaqueta, claro…mi madre se pondría echa una furia si la dijera que no la tengo… ya nos veremos, ¿vale? Algún día, prometido. 

lunes, 23 de abril de 2012

Filomeno, a mi pesar

No hace todavía un mes que, una tarde de domingo, terminé de leerme un libro que compré las pasadas navidades en Estvdi% rincón de ofertas que, dicho sea de paso, merece la pena visitar si lo que queremos es hacernos con algún libro, evidentemente no actual ni probablemente best sellers, de stock a un precio más que goloso. En concreto el que compré yo me costó unos 3€, nada mal: ni la historia de suspense-policíaco ni el precio. Al menos eso me parece a mi.

Como decía, terminé de leer aquel libro una tarde de domingo. Todavía era temprano y me encontré de nuevo husmeando entre algunas de las baldas de libros, leídos y no, que hay por casa. Normalmente saco un libro, como he hecho ya tantas veces, leo la información acerca de la historia que trata en la contracubierta y lo vuelvo a guardar. Así uno por uno, incluso repito con alguno, hasta que me decido o no. Si no me decido por ninguno suelo volver a repasar los títulos de los libros que ya he leído, selecciono uno y el primer día de la semana que pueda saco un rato para acercarme a la biblioteca o a alguna librería, de donde es raro que salga con las manos vacías.

Pero aquella tarde escogí uno, leí las dos primeras páginas y no me importó seguir leyendo unas cuantas más. "Filomeno, a mi pesar"  es una de las obras de Gonzalo Torrente Ballester (1910-1939). Filomeno busca, durante toda su vida relatada, su propio destino. Incierto y cambiante, Filomeno se deja llevar por las situaciones que acuden a su vida. Siendo bachiller comienza a manifestar su talento poético que le acompañará siempre, aunque viva tiempos en los que se confiesa a sí mismo vacío y extraño de sus viejas palabras. Su gran salto comienza la primera vez que se desplaza a Londres, que marcará y afinará aún más su personalidad de poeta y que sin duda le deja huellas imborrables. Después pasa una larga temporada en París, donde trabaja como reportero para un periódico portugués. 

A medida que avanzan las páginas se mezclan más los acontecimientos históricos y con la guerra civil española Filomeno, que durante varios años ha residido en el extranjero, se encuentra en el punto de mira por considerarse prófugo. Esta situación, sumada a la personalidad y madurez que ha ido adquiriendo con los años hace que se vea envuelto en situaciones complicadas de las que logra salir siempre gracias a su brillante dialéctica y su carácter de elegante caballero.

En conjunto puedo decir que este libro, Premio Planeta en 1988, me ha gustado. No así tanto el último capítulo que se convierte prácticamente en un punto y a parte de los anteriores, aunque reconozco que esta sensación puede deberse al, para mi gusto, exceso de vertiente histórica en esta parte final de la historia. Entiendo que el relato sea así y que de otra manera no se podría entender el personaje de Filomeno tal y como su autor lo concibe pero no puedo negar que esta parte se me haya hecho un poco espesa. Sin duda, es un libro que merece su lectura porque no defrauda y en él hay muchas partes, reflexiones del propio personaje, que podemos trasladar y seguir usando hoy en día.